¿Te has preguntado alguna vez cómo sería vivir fuera de tu país? ¿Me aportará algo, o será igual que en España salvo que en otro idioma? ¿Sabré desenvolverme yo sola pese a las dificultades del idioma? ¿Conoceré allí gente que esté más o menos en mis mismas condiciones?


Vivir fuera de tu propio país, tiene ventajas y desventajas, épocas mejores y otras en las que se pasa un poco peor. De todos es ya de sobra conocido que el lado positivo no existe si no existiera también el negativo. Pero hoy elijo contarte el aspecto positivo. La cara negativa la dejaré para contártela en un post extra más adelante.

UNO: “ABRIR LA MENTE”

Esto es lo típico que siempre se dice. A mí me suena a palabras vacías y sin sentido.

¿Cómo se hace eso de abrir la mente? Nadie lo sabe. Pero creo que esto se refiere a 2 aspectos principales: respetar sin juzgar y escuchar. Nuestra cultura y la cultura alemana son muy parecidas pero también tienen sus diferencias. Desde que estoy aquí he aprendido a adaptarme a esas diferencias, respetándolas sin juzgarlas. Algunas me gustan y otras no. Pero en eso consiste el respeto. Y si además eres curioso y preguntas, descubrirás que todo tiene un porqué y una historia detrás.

DOS: APRENDER A HABLAR ALEMÁN

Aprender un nuevo idioma te abre puertas. Desde pequeña me lo decían con el inglés, que a día de hoy es el idioma universal. Pero eso se puede aplicar a cualquier idioma.

” Si hablas a una persona en una lengua que entiende, las palabras irán a su cabeza. Si le hablas en su propia lengua, las palabras irán a su corazón.”

Nelson Mandela

En este caso, soy yo la que hago el esfuerzo de acercarme a los alemanes en su propio idioma, y por lo general y teniendo en cuenta mi experiencia, a la gran mayoría les gusta mucho que se hable en su idioma a pesar de que se cometan fallos. Ellos lo entienden como un esfuerzo por tu parte para integrarte.

Además, ahora que hablo alemán, se abren también las puertas de otros dos países de habla germana donde también podría trabajar: Austria y Suiza.

TRES: TRABAJAR EN ALEMANIA DA SEGURIDAD

No sólo en nuestro sector, como farmacéuticos, sino que en todas las profesiones imaginables hay mucha oferta de trabajo. Esto se traduce en que si no te gusta tu trabajo, o quieres mejores condiciones o simplemente te apetece cambiar a otro sector o probar algo nuevo es muy fácil encontrar un nuevo puesto de trabajo.

Y vuelvo aquí a hacer un inciso sobre el idioma. Se puede trabajar en Alemania en inglés, pero sólo en grandes empresas o en sectores muy técnicos. Olvídate de trabajar en inglés en una farmacia. Pero si hablas alemán, no sólo tendrás más oportunidades laborales, sino que también te ganarás a las personas. Y las relaciones con las personas son de las cosas más importantes en la vida, también en el sector profesional.

CUATRO: LO BUENO DE LAS DOS CULTURAS

He aprendido a apreciar lo bueno de las dos culturas. Muchas personas preguntan qué es mejor, Alemania o España. Y mi respuesta siempre es la misma. Alemania tiene muchas cosas buenas que me aportan valor y España tiene también esas pequeñas cosas que hacen la vida más especial y que no he valorado hasta que me he ido. Un pequeño ejemplo son las horas de luz y sol, que es en España lo que nos aporta esa vidilla y que hecho mucho de menos en Alemania. No puedo elegir un país u otro ni puedo compararlos porque cada uno es diferente. Para mí es un complemento uno del otro.

CINCO: HAY GENTE DE TODAS PARTES

En Alemania no sólo hay alemanes. Hay una mezcla de culturas muy interesante y curiosa. He conocido a alemanes descendientes de emigrantes españoles o que tienen una mezcla italiano-española, una farmacéutica siria que también quería convalidar su título, tengo un compañero de trabajo egipcio y mis vecinos son de Rumanía, sólo por nombrar a algunos. Cada uno aporta su historia y un pedacito de su cultura, costumbres, comida…

Y por supuesto no hay que olvidarse de todos los españoles que ya estamos por aquí, incluso en las ciudades más pequeñas hay algún español. Antes de venir a Alemania pensaba que aquí no iba a encontrar a nadie de España. Pero nada más llegar, conocí gente joven española que también vivía por la zona, con la que compartir todos esos temores que sobre todo surgen al principio a todo el mundo, independientemente de la profesión.

(Por cierto, las mejores paellas valencianas las he comido en Alemania).

Quizá esto también se pueda englobar en “apertura de mente”, pero me ha parecido más interesante contarlo por separado.

SEIS: HE PERDIDO LA VERGÜENZA

Si, no sé si a ti también te pasaba en el colegio, pero a mi me daba mucha vergüenza al hablar en inglés. Lo pronunciaré bien, no… pareceré idiota pronunciando así… Pues eso ahora ha desaparecido. Sé que hay muchas palabras que pronuncio mal, y hay veces que no estructuro bien las frases. Pero he aprendido que cometer esos errores es parte del aprendizaje. Si alguien me corrige, doy las gracias y lo repito para memorizarlo de la forma correcta. Es la única manera de seguir mejorando. No soy alemana, no hablo del todo bien el idioma, pero aún así doy el máximo de mí para mejorar cada día un poquito.

SIETE: HE GANADO EN VALENTÍA

Decidir venir a vivir y a trabajar a Alemania supuso también arriesgarse. ¿Qué pasaría si todo salía mal? ¿Qué pensarían mis amigos y mi familia de mi? Y justo ahí aparece el miedo.

Para sobreponerse a ese miedo que a veces nos paraliza cuando queremos llegar a un gran objetivo (el que sea) necesitamos tirar de valentía y coraje, y así silenciar a esa vocecita que nos dice que no lo conseguiremos. Y al final, esa vocecita casi nunca tiene razón.

Y por hoy ya está. Muchas gracias por estar aquí. Espero que hayas disfrutado leyendo. Como siempre, déjame un comentario y dime qué te ha parecido este post. Y por supuesto, compártelo si conoces a alguien a quien le pudiera interesar.

¡Un abrazo!

Marisa S. Castro